Queridos seguidores hoy voy a comentarles sobre una de

las herramientas de influencia mas importantes, quizás el

ávido vendedor en el transcurrir de mi relato ya se da

cuenta de que herramienta es.

Hace unos años en estaba alojado por unos días en un

hostel, me encontraba con gente de allí y tomábamos algo

en el bar de ese lugar.

Sucedió que conocí a una persona que nos llamaba a todos

“mis amigos, mis amigos”, muy amigable esa persona, y

pronto entablabas conversación con el.

En un brindis, nos dijo “estoy muy contento por conocer

gente como ustedes mis amigos”.

Me llamo la atención lo rápido que esa persona generaba

empatía con los demás. También por otro lado me parecía

un poco confianzudo ya que hacía muy poco que lo conocía.

Pero, en un momento, me dice… amigo necesito dinero para

quedarme un tiempo mas en el hostel..

Ante ese pedido yo repliqué “Mira, no tengo tanto dinero

como para prestarte”.

Y el contesta: ” Todos dicen que son mis amigos pero

cuando les pido dinero desaparecen”.

Me quedé con una sensación rara, como que el tenía razón,

aunque… era yo realmente su amigo? NOOOOO.

Esta persona usó una técnica que se llama crear

compromisos. Una de las formas de crear compromisos es

por medio de la palabra, si él te llama amigo y si vos le

asentís o actúas en consecuencia, cuando te pide dinero…

se lo negarías a un amigo?

En realidad esta persona estaba manipulando a los demás,

su comportamiento no era de buena onda como se

mostraba sino que tenía como fin que le prestes dinero.

Porque le falló la técnica a él? Bueno porque demasiado

rápido quiso generar empatía, si hubiese mantenido esa

empatía para más adelante hacer su pedido monetario,

hubiese sido distinto, lo importante de la creación de los

compromisos es que es contra tu propia palabra, si vos

declaras que sos su amigo, y no le prestás dinero, estás

llendo contra tu propia declaración. Los seres humanos

muchas veces mantenemos nuestros compromisos sin saber

si eso es bueno o no para nosotros, y podemos quedar a

merced de un manipulador.