Detengámonos un momento e imaginemos. Terminamos de exhibir una gran presentación, sabemos que quiere nuestro prospecto, como lo quiere y cuando lo quiere….y ahora? Ese momento es el momento más crucial de una venta. EL CIERRE. Tenemos que hacerlo, tenemos que preguntarle si quiere nuestro producto. Pero un pensamiento se nos clava en nuestra mente. “Y si me dice que NO?”.
Justamente es un instante. Hay un momento crucial en que debemos hacer la pregunta o la inducción al cierre. Todos sabemos cuál es, pero muchas veces nos congelamos por un simple miedo a que nos rechacen. Nos pasa en todo momento de la vida. En una situación de venta, con nuestra pareja, familia o en nuestra sociedad. Preferimos callar y dejar que todo fluya, pero realmente ayuda? No, y menos en ventas. Nuestro prospecto desea que lo ayudemos a tomar la decisión de compra. No podemos esperar a que “mágicamente” nos diga que va a comprar. Eso raramente ocurre. Entonces utilizando los cierres en el momento justo, nos ayuda a anticipar nuestra jugada para poder ser más efectivos.
El pensamiento negativo es el que diferencia a un simple “informador” a un GRAN VENDEDOR. El informador da su información del producto y se queda callado, esperando a que la otra parte nos de su aprobación. En cambio, un gran vendedor sabe perfectamente lo que debe hacer. Está preparado para hacer las preguntas adecuadas y entiende que, sobre todo, debe generar la unión entre toda la información y la aceptación de que el prospecto SI LO QUIERE.

El cierre es la forma que, mediante preguntas, podemos ayudar a nuestro cliente a que quiera adquirir nuestro producto. No se trata de ejercer presión, se trata de aprender las técnicas correctas para que, al aplicarlas, el prospecto NOS COMPRE A NOSOTROS no que NOSOTROS LE VENDAMOS A ELLOS.
Ellos no quieren que les vendamos un producto, quieren comprarlo. Un ejemplo claro:
Se encuentran 2 amigas y una tiene bolsas de diferentes negocios. La que no tenía nada le pregunta “de donde venís?” y ella responde “de comprarme ropa”. Vean que no dice “vengo de un negocio donde me vendieron ropa”. Esa es la diferencia que lo marca todo! El prospecto quiere comprar, no que le vendamos.
Comprendiendo esto, vamos a ver que los cierres son técnicos para que con preguntas, ayudemos a que la decisión de compra sea mucho más sencilla y efectiva. Este no tiene que ser invasivo, de hecho, debe utilizarse de manera casual y espontanea. Si no logramos que fuera natural, daríamos una muy mala imagen como comunicadores y eso no demuestra confianza. En una venta típica, necesitamos usar por los menos 4 a 6 cierres para ir generando una actitud positiva.
Cierres de venta hay muchísimos y se pueden realizar en diferentes etapas. Aquí van a encontrar una lista de cierres simples que próximamente vamos a ver:

Doble Alternativa / Conclusión / Amarre / Pertenencia

Todo esto y mucho mas vamos a ver en el curso:
Construyendo la Venta con PNL.
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