¿Te acordas del accidente de LAPA, ese avión que despegó de aeroparque para

instantes despues estrellarse?

¿Donde estabas ese 31 de agosto de 1999 cuando  sucedio?

Texto extraído de Wikipedia:

“El vuelo 3142 de LAPA, de la aerolínea argentina LAPA, se estrelló en el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Airesel 31 de agosto de 1999 a las 20:54 hora local, cuando despegaba hacia la ciudad de Córdoba, protagonizando uno de los accidentes más graves de la historia de la aviación argentina.

Al iniciar la aeronave su carrera de despegue comenzó a sonar una alarma a la que los pilotos hicieron caso omiso. Esa alarma, indicaba que los flaps se hallaban retraídos, lo que les impidió despegar pese a haber superado la velocidad mínima que habían calculado que necesitaban para hacerlo. Imposibilitados de frenar antes del fin de la pista por la velocidad que traían, continuaron la carrera fuera de ella, rompiendo luego las vallas del perímetro del aeropuerto, cruzando una avenida, arrastrando en su trayecto a un automóvil que circulaba por ella, para terminar colisionando sobre unas máquinas viales y un terraplén. La pérdida de combustible sobre los motores calientes y el gas expelido por la rotura de una planta reguladora de gas existente en el lugar, provocaron el incendio y destrucción total de la aeronave.

En el accidente murieron 65 personas, mientras que 17 resultaron heridas de gravedad

y otras tantas levemente.”

Los pilotos oyeron las alarmas pero no les prestaron la atención que merecen.

Las alarmas tenían la intención de avisar de un desperfecto en los flaps de la Nave.

Es que en esa empresa la cultura organizacional en lo que respecta al mantenimiento

de los aviones era precaria.

En otra Aerolínea, si se escuchaban esas alarmas, no se hubiese despegado.

Ya se venían comentando actos de negligencia en esa aerolínea.

Es por eso que Enrique Piñeyro hizo esa película, la famosa Whisky

Romeo Zulu.

Muchas veces, no tomamos en cuenta las “alarmas” de nuestro cuerpo.

Las desoímos y las tratamos de cubrir sin saber para que están, cual

es su intención, de que nos protegen o nos cuidan.

Tomamos algo para el dolor de cabeza, algo para poder dormir, sin averiguar

la causa o la intención positiva de ese síntoma.

Muchas veces pasa que tenemos las alarmas muy sensibles como en el

estrés donde quizás un hecho insignificante es interpretado como una amenaza.

Otras veces, tenemos las alarmas muy bajas como aquella persona que come

inconscientemente en exceso y no se da cuenta de cuando está lleno y parar

de comer.

Entonces entender la intención positiva, calibrar y  ajustar esas alarmas es la clave.

Un saludo, espero que entiendan la analogía.

Este es el trailer de la película Whisky Romeo Zulu

http://www.youtube.com/watch?v=AJiZibyBcGI